¡Protégete de la hepatitis C!

Última actualización: 17/05/2022

Tiempo de lectura: 2 minutos

Tu salud es nuestra prioridad, por eso vamos a compartir contigo información de interés sobre la hepatitis, una inflamación provocada en el hígado y de la cual se conocen varios tipos. Atendiendo las recomendaciones de la OMS, hoy te contamos más sobre la hepatitis C, la cual puede ser una enfermedad de corta durabilidad o incluso puede llegar a acompañarte toda tu vida. 

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Hepatitis C aguda vs crónica  

La mayor diferencia radica en su duración; mientras que la aguda suele durar hasta 6 meses y tu cuerpo puede combatir la infección, la hepatitis C crónica puede durar toda la vida y causarte graves problemas de salud como cirrosis, cáncer de hígado o incluso la muerte.  

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¿Cómo identificarla?  

Antes que nada, debes saber que la hepatitis C puede llegar a ser una infección silenciosa durante muchos años hasta que el virus logra afectar el hígado y producir síntomas como:  

  • Aparición de hemorragias.  
  • Hematomas.  
  • Fatiga.  
  • Falta de apetito.  
  • Coloración amarillenta en piel y ojos.  
  • Orina de color oscuro.  
  • Picazón en la piel.  
  • Acumulación de líquido en el abdomen.  
  • Pérdida de peso.  

Además, ten en cuenta que generalmente toda hepatitis crónica comienza con una fase aguda, sin embargo, la hepatitis aguda rara vez es diagnosticada por la falta de síntomas, aunque se pueden presentan signos como color amarillento en piel y ojos, fiebre, náuseas y dolores musculares.  

¿Cómo se transmite?  

La hepatitis C se propaga a través del contacto con la sangre de alguien que tiene el virus por medio de situaciones como:  

  • Compartir agujas u otros materiales de sustancias psicoactivas.   
  • Sufrir un pinchazo accidental con una aguja de alguien que tiene el virus.  
  • Ser tatuado o perforado con herramientas o tintas que no han sido esterilizadas y fueron usadas en alguien que tiene el virus.  
  • Tener contacto con la sangre o heridas abiertas de alguien que tiene el virus.  
  • Compartir artículos de aseo personas que puedan haber estado en contacto con la sangre de otra persona, por ejemplo, máquinas de afeitar o cepillos de dientes.  
  • Nacer de una madre con hepatitis C.  
  • Mantener relaciones sin protección con alguien que tiene el virus.  

A partir lo anterior, es recomendable seguir unas medidas de cuidado básico para prevenir la infección por Hepatitis C, como el lavado frecuente de manos, el uso seguro y apropiado de las inyecciones, eliminación y desecho seguro de objetos cortopunzantes, el uso correcto de preservativos, entre otras.  

Si crees que estuviste expuesto al virus o presentas algunos de los síntomas mencionados anteriormente te recordamos que con nuestro Plan de Beneficios en Salud cuentas con un gran número de profesionales en salud dispuestos a acompañarte en cada etapa de tu vida. 

 

 

¡Qué no te sorprenda la hepatitis!