¿Sabes cómo prevenir que tu bebé sufra de espina bífida?

24/10/2020

Tiempo de lectura: 2 minutos

Porque tu bienestar y el de tus hijos, es nuestra prioridad y lo que nos motiva a diario, en esta oportunidad te contamos sobre la espina bífida, una malformación congénita que se genera cuando la columna vertebral de tu bebé no se forma con normalidad.  

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Por eso, te explicamos de qué se trata y cómo puedes, desde tu embarazo, reducir el riesgo de que tu recién nacido sufra de esta afección. Igualmente, ten presente que con tu Plan de Beneficios en Salud (PBS) cuentas con un servicio de calidad y con enfoque preventivo para acompañarte a ti y a tus seres queridos en cada etapa de la vida.  

¡Lo que debes saber! 

Como lo indica la Clínica Mayo, la espina bífida, que es un defecto congénito del cerebro, ocurre al culminar el primer mes de embarazo, cuando la columna vertebral del bebé no se cierra completamente y aún se está desarrollando. Esto, además de provocar daños en la médula espinal y los nervios que se ramifican hacia afuera, genera síntomas que pueden variar en cada persona, ya que algunas logran desarrollar una vida completamente normal, mientras que otras deben utilizar aparatos de asistencia por problemas ortopédicos o cognitivos.  

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¿Cómo detectarla? 

Aunque durante el embarazo se puede identificar en algunas ocasiones, existen otras situaciones en donde hasta el nacimiento del bebé se detecta esta afección. Igualmente, los síntomas de la espina bífida varían de acuerdo con la gravedad de la malformación y el lugar exacto en que se encuentra. 

  • Por un lado, si se trata de una espina bífida oculta no hay signos pues no presenta afectación en los nervios. Sin embargo, puedes notar por encima de la piel en la columna de tu bebé un hoyuelo o una marca de nacimiento.  
  • Por otro lado, si se trata de una espina bífida abierta o mielomeningocele, que es un tipo severo, puede que el canal medular del bebé permanezca abierto en la parte baja de la espalda y los tejidos y nervios estén expuestos o cubiertos por un saco.  

¡Aprende cómo reducir el riesgo! 

  • El ácido fólico es considerado un gran aliado para prevenir la espina bífida, por lo que puedes aumentar el consumo de alimentos con esta vitamina como fríjoles, arvejas, frutas cítricas, leche, aguacate y yema de huevo etc. También, consulta con tu médico si puedes tomarlo en forma de suplemento durante tu primer trimestre del embarazo.  
  • Evita, durante las primeras semanas de gestación, exponerte a temperaturas altas en un sauna o jacuzzi, así como controla cualquier episodio de fiebre.  

Por último, planea tu embarazo y asiste a tu consulta preconcepcional para recibir recomendaciones esenciales y disfrutar al máximo esta etapa de tu vida. Ante cualquier inquietud o duda sobre tu estado de salud, no dudes en comunicarte con nuestras líneas de atención especiales para gestantes. 

 

¡Nos encanta verlos saludables!  

 

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